Las puertas de nuestra tienda de Hermosilla se abrieron a algo más que un simple evento, pensado para nuestras clientas más especiales.
En el interior, todo respiraba la nueva colección Jardín en Flor. Tonos delicados, detalles inspirados en la naturaleza y piezas que parecían cobrar vida a medida que se descubrían.
Las primeras invitadas llegaron con curiosidad y se fueron envueltas en una experiencia cuidada al detalle. Entre conversaciones, brindis y momentos de descubrimiento, cada rincón de la tienda revelaba algo nuevo… una pieza, una historia, una inspiración.
Y después, el momento más inesperado: manos en acción, creatividad en movimiento. En el workshop, retales de denim se transformaron en flores únicas. Cada participante creó la suya — imperfecta, auténtica, especial, como las piezas de la colección que celebraban.
A lo largo de la noche, la tienda dejó de ser solo un espacio para convertirse en un auténtico jardín, hecho de encuentros, creatividad y momentos compartidos.